En un momento en que toda la arquitectura del comercio mundial se encuentra en revisión tras la iniciativa arancelaria de Estados Unidos, el Colegio de Abogados de Madrid celebró el 2 de abril un evento en el que, bajo el título de “Hacia una Europa más fuerte: competitividad y defensa”, Enrico Letta presentó el informe “Mucho más que un mercado”, y su libro recientemente publicado en español “Europa, última oportunidad”. Pablo de Carvajal, secretario general de Telefónica, participó en el evento, centrando su intervención en cómo cerrar la brecha de innovación y competitividad europea, y el papel del sector de las telecomunicaciones para tal fin.
La llamada a la acción de Letta, más allá de un Mercado Único
Letta describe su libro como «un canto a Europa y una llamada a la acción para ser dignos de su grandeza». Durante su intervención, Letta destacó algunos de los aspectos más relevantes para reforzar el mercado único europeo. Incidió en la necesidad de avanzar en la construcción de los mercados de energía, telecomunicaciones, finanzas y defensa. También destacó alguna de las paradojas del mercado europeo, especialmente en el ámbito financiero: un mercado en que el ahorro de los ciudadanos europeos sirve en gran medida para financiar a empresas de Estados Unidos, que crecerán y comprarán las empresas europeas.
Letta destacó de nuevo la relevancia de la escala para competir en el mercado global. Hoy solo una gran empresa se percibe como europea, Airbus. El resto de las empresas se perciben más como de un país concreto, sea España, Francia o cualquier otro país comunitario, que europeas. Esto contrasta con Estados Unidos, donde las empresas se perciben como estadounidenses, no de un estado específico. Letta desgranó en su intervención las propuestas recogidas en el libro sobre los elementos necesarios para reforzar el mercado único, desde la armonización y simplificación regulatoria, la revisión de la política de competencia, y la construcción de verdaderos mercados europeos de energía y capitales.
En el evento también participaron diferentes expertos como Pablo de Carvajal González, Carlota García Encina, Jose Manuel Gutierrez Delgado y Hermenegildo Altozano para ahondar en propuestas relativas a los sectores de las telecomunicaciones y la energía, la autonomía estratégica europea y la seguridad y defensa europeas. En su intervención Pablo de Carvajal, abordó la brecha de innovación europea, y el papel de las telecomunicaciones en la competitividad del continente.
El sector digital, clave para el cierre de la brecha de innovación
Pablo de Carvajal resaltó el papel clave del sector digital, valorado en un billón de euros y con una contribución del 4,7 % al PIB europeo. Destacó que la próxima revolución digital, impulsada por redes de alta capacidad como la fibra o 5G, y tecnologías como la Inteligencia Artificial, es una oportunidad para mejorar la productividad, recuperar la fortaleza industrial y cerrar la brecha de innovación en Europa.
De hecho, destaca que la Brújula de la Competitividad de la UE la señala como un área de acción clave y, con razón. Europa parte en desventaja en innovación digital, reflejado en la caída de su participación en los ingresos tecnológicos globales del 22% al 18% en la última década. Solo cuatro de las 50 principales empresas tecnológicas del mundo son europeas y el 80% de las tecnologías digitales en Europa son importadas. En la nube, Amazon, Microsoft y Google, controlan casi el 70% del mercado europeo, mientras que el principal proveedor europeo solo el 2%. La brecha en inteligencia artificial es igualmente alarmante, con Estados Unidos desarrollando el 70% de los modelos fundacionales de IA desde 2017, China el 15%, mientras Europa lucha por avanzar.
Cerrar la brecha de innovación digital: un reto difícil sin una inversión sostenida en el tiempo
Una parte fundamental del reto de la innovación europea radica en el sector de las telecomunicaciones. Este sector impulsa la inversión en redes de ultra banda ancha, claves para el desarrollo de tecnologías como 5G, IA e IoT, la transformación digital y la resiliencia económica.
Sin embargo, a pesar de que los operadores europeos invirtieron 58.000 millones de euros en 2023, la inversión per cápita en telecomunicaciones de Europa (117,9 euros) es casi la mitad que en Estados Unidos (226,4 euros), lo que ralentiza el despliegue de redes de alta capacidad y calidad, limitando las oportunidades para empresas y ciudadanos en Europa.
Un ejemplo es 5G Standalone, una tecnología que representa un cambio de paradigma en términos de conectividad y competitividad. Con una latencia ultra-baja, permite la creación de redes privadas adaptadas a las necesidades específicas de cada industria mediante el network slicing. Sin embargo, mientras que en 2024 esta red cubrió al 91% de la población Norteamérica, solo alcanzó al 40% de Europa, con el potencial impacto de esta brecha en la innovación y competitividad futura.
El reto de la innovación digital: el desajuste entre la evolución del ecosistema y los marcos
Según Pablo de Carvajal, para acelerar la inversión, el entorno regulatorio debe evolucionar. El marco actual no refleja el ecosistema de conectividad de hoy en día, creando un desajuste entre la regulación y la realidad de los mercados que dificulta la innovación.
Es esencial entender las implicaciones de la transformación acelerada que está experimentando el ecosistema de conectividad. Ahora los operadores de telecomunicaciones coexisten con proveedores de cloud, empresas tecnológicas, de infraestructuras, entre otros, en un ecosistema digital cada vez más complejo.
La virtualización está difuminando la frontera entre la nube y las redes físicas. Por ejemplo, las telecomunicaciones están adoptando tecnologías basadas en la nube, como Network as a Service (NaaS), con iniciativas como Open Gateway. En conjunto, el ecosistema de conectividad se está volviendo más inteligente, interconectado y flexible, lo que está redefiniendo el papel de las tecnologías y el rol y las interacciones entre los distintos actores del sector.
Reformas políticas para cerrar la brecha de innovación digital
El sector de las telecomunicaciones es clave para la economía digital, impulsando inversiones en redes de alta capacidad que integran la nube, el satélite y la infraestructura terrestre. La Ley de Redes Digitales (DNA) de la UE 2025 busca reducir la brecha de innovación, pero para ser efectiva, es crucial revisar regulaciones que limitan la inversión, promover políticas de espectro que liberen el potencial del 5G y garantizar el equilibrio en la cadena de valor digital. Igualmente, simplificar las normativas y ajustar la política de competencia facilitaría un entorno más innovador y ayudaría a los operadores a ganar escala mediante la consolidación in-market.
En línea con la visión de Letta, sin duda, el futuro económico de Europa depende de eliminar barreras a la inversión y promover un entorno regulatorio que permita una innovación impulsada por las telecomunicaciones en beneficio de la competitividad y la resiliencia económica europea.